miércoles 12 de noviembre de 2008

Georgy Lukács.El joven Hegel. Grijalbo, Barcelona, 1976, pp. 452-545

En mi intento de compartir textos que me parecen fundamentales, aquí les dejo la parte del libro "El joven Hegel" (Das junge Hegel) de Gyorgy Lukács. Creo que este es uno de lo textos fundamentales para entender la filosofía hegeliana en clave marxista, esto es, en clave dialéctica y no ortodoxa. Las páginas que les dejo a continuación corresponden a las que Lukács dedica a la Fenomenología del espíritu (Phänomenologie des Geistes) de Hegel, en donde, acertadamente, pone el tema de la alienación (Entfremdung, Entäusserung) como categoría principal de ese texto hegeliano. Espero que les sea de provecho.

sábado 2 de agosto de 2008

Contribuciones a una fenomenología del materialismo histórico, de Herbert Marcuse.

Comenzamos la publicación de textos en este blog. Y comenzamos con un texto en alemán, que esperemos sea de utilidad a muchos.
Se trata de un texto que Herbert Marcuse escribió en 1924 mientras era alumno de Martin Heidegger. Este texto es especialmente interesante porque refleja un intento de enlazar la fenomenología con el materialismo histórico, de tal forma que la primera sirva de base al segundo. La cuestión se centra en torno a la cuestión de la historicidad, clave fundamental para entender tanto la fenomenología como el materialismo histórico.
Este texto está inédito en castellano. Actualmente, trabajo en la traducción de este texto el cual, si todo va bien, tenerlo terminado para finales de año. Una vez terminado, lo intentaré publicar en alguna editorial que le interese, a la vez que en este blog. Espero que les parezca interesante el texto.
Por último, decir que está extraído del primer volumen de las obras completas de Marcuse editadas en la editorial zuKlampen. La paginación es la misma que en el original, puesto que se trata de un escaneado. Espero que les sirva de interés.

http://rapidshare.com/files/134327501/Marcuse.pdf.zip.htm
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lunes 28 de julio de 2008

Investigaciones dialécticas. Lucien Goldmann


Este libro es un texto básico para poder concebir el marxismo como una teoría-práctica no autoritaria, esto es, alejada de los desastres del leninismo, del maoísmo, y de todas las ideologías en las que el pensamiento marxista se convirtió ya en vida de Lenin.
Lucien Goldmann fue uno de aquellos intelectuales marxistas que estuvo fuertemente influenciado por la obra Geschichte und Klassenbewusstseins de Gyorgy Lukács, libro escrito en 1923 y que fue una reivindicación del pensamiento marxista en dos puntos fundamentales: la perspectiva del todo, al modo hegeliano, combatiendo así ya en aquel momento las tendencias positivistas de cierto materialismo histórico; y, por otro lado, la perspectiva dialéctica, en la que el marxismo encuentra su verdadera potencia teórica y práctica. 
Durante los años 50 y 60, este libro, junto con otros del mismo autor y junto con los textos de otros autores, fue conocido en Francia, justamente en ese ambiente intelectual, y político, en el que el marxismo francés tuvo a la cuestión del humanismo marxista como la cuestión clave del pensamiento emancipador. Junto con autores tales como Jean Hyppolite o Roger Garaudy, se reivindicó un "marxismo hegeliano", el cual quería, justamente, reivindicar la parte de liberación del sujeto que el marxismo tenía en su base. Todos estos textos estuvieron en el fondo teórico-práctico de los sucesos de Mayo del 68, es decir, contribuyeron a que se pudiera producir un movimiento a la vez reflexivo y de acción que culminaría en uno de los levantamientos populares más importantes después de la II guerra mundial.

jueves 17 de julio de 2008

Acabo de terminar de leer este libro del periodista Haro Tecglen. Quería recomendar este libro por algunas razones. Entre ellas, está la necesidad de reivindicar lo que sea la izquierda hoy en día. Teoricamente, acierta al ver una crisis en la izquierda, una crisis que se manifiesta en la capacidad de movilización ciudadana ante diversos acontecimientos que, décadas antes, podrían haber servido para la transformación social. Esto ya es mucho, puesto que muchos sectores de la izquierda institucional, es decir, aquellos que se dicen de izquierdas pero que no lo son, como Zapatero, no lo reconocen. Otra razón para recomendarlo es porque hace un resumen de los puntos básicos de lo que debe ser la izquierda. Es bastante clásico en este sentido.
Sin embargo, creo que, justamente esa es su mayor debilidad. Su definición de lo que es la izquierda se ha quedado en las visiones del 36, gran época dorada para gran parte del socialismo y de la izquierda española en el siglo XX. El problema, lo fundamental, está en ver cómo esos principios se articulan en un mundo como el actual. El problema es llevar lo ideal a la práctica. En esto, el libro peca de idealismo, de pensar que los ideales, por sí solos, pueden hacer algo. Creo que la izquierda tiene que terminar de una vez por todas de tener a la guerra civil como el marco ideológico fundamental de la nueva etapa histórica. Esto la derecha lo ha entendido demasiado bien, desde el análisis de la sociedad de masas hasta la posibilidad de manipulación de los deseos subjetivos. Y, por eso, su victoria es, a día de hoy, leviatánica.

lunes 14 de julio de 2008

Genealogía de la tragedia

"En los griegos, la voluntad quiso contemplarse a sí misma transfigurada en obra de arte: para glorificarse ella a sí misma, sus criaturas tenían que sentirse dignas de ser glorificadas, tenían que volver a verse en una esfera superior, elevadas, por así decirlo, a lo ideal, sin que este mundo perfecto de la intuición actuase como un imperativo o como un reproche. Esta es la esfera de la belleza, en la que los griegos ven sus imágenes reflejadas como en un espejo, los Olímpicos. Con ese arma luchó la voluntad helénica contra el talento para el sufrimiento y para la sabiduría del sufrimiento, que es un talento correlativo del artístico. De esta lucha, y como memorial de su victoria, nació la tragedia. " (Friedrich Nietzeche, El nacimiento de la tragedia. Alianza, Madrid, Trad. de Andrés Sánchez Pascual, p. 239)

En este texto, se condensa de forma completamente brillante el predomino de lo artístico en el camino de la justificación de la existencia misma como obra de arte. La vida sólo tiene sentido en cuanto creación, cuya principal tarea es la creación de sí mismo, del Selbst. Esto sólo podía nacer de una cultura anterior a ese veneno que fue el cristianismo, donde el sujeto queda degradado a mero apéndice de la divinidad. Curiosamente, para articular un modo de dar otra vez valor a lo humano, se tuvo que recurrir, no al pensamiento sobre el futuro, al pensamiento utópico, sino al pensamiento de los griegos presocráticos, a aquellos hombres todavía sin prejuicios con respecto a la desvalorización de todo lo que es humano.

miércoles 28 de mayo de 2008

Una definición de la filosofía dialéctica: ser y pensar son lo mismo.

“Para Hegel, la filosofía y lo real (práctico y social) no son, o, mejor aún, han dejado de ser, exteriores el uno al otro. Las separaciones desaparecen. La filosofía no se contenta con reflexionar (sobre) lo real, con intentar la conjugación de lo real y lo ideal; se realiza realizando lo ideal: lo racional. Lo real no se contenta con dar pretexto a la reflexión, al conocimiento, a la conciencia. Y, a lo largo de una historia que tiene un sentido- que tiene este sentido-, se convierte en racional. De este modo, lo real y lo racional tienden el uno hacia el otro; cada uno por su lado, marchan hacia su identidad (así reconocida). Lo racional es esencialmente la filosofía, el sistema filosófico. Lo real es la sociedad y el derecho y el Estado, que cimienta el edificio coronándolo. En el Estado moderno, por consiguiente, el sistema filosófico se convierte en real; en la filosofía de Hegel lo real se presenta como racional. El sistema tiene doble faz: filosófica y política. Hegel sorprende el movimiento histórico de este paso de lo racional a lo real e inversamente. Esclarece la identidad en el instante mismo en que la historia la produce. La filosofía se realiza. En Hegel, como Marx advirtió, se da a un tiempo devenir filosofía del mundo y devenir mundo de la filosofía. Primera consecuencia: imposible ya la escisión entre filosofía y realidad (histórica, social, política). Segunda consecuencia: el filósofo pierde toda independencia; realiza una función pública, como los otros funcionarios. La filosofía y el filósofo se integran (por mediación del cuerpo de funcionario y la clase media) en esta realidad racional del Estado, pero no ya en la ciudad, que fue solamente cosa (perfecta, es cierto, pero cosa desmentida por una racionalidad más elevada y más total).”



Henri Lefebvre; El derecho a la ciudad. Ediciones Península, Barcelona, 1978, p. 51


sábado 19 de abril de 2008

"Lo racional es real": Una nueva interpretación para un viejo lema filosófico

Was vernünftig ist, das ist wirklich
Was wirklich ist, das ist vernünftig

La famosa frase de Hegel “lo racional es real, lo real es racional” pudo haber sido mal interpretada Frente a quienes piensan que esta frase constituye el fundamento ontológico del conservadurismo político, existe una interpretación basado en otros textos de Hegel en los que aclara esta aseveración. En ellos usa el verbo werden en vez del verbo sein, significando el primero “llegar a ser”.
Con esta corrección, podríamos decir que “lo racional deviene real”. En este sentido, es lo racional lo que tiene la importancia fundamental. Todo lo que se concibe como racional, acaba siendo real. Todas las formulaciones de la razón, anteriores a lo real en sí mismo, acaban por tener una realización, una realidad. Lo racional, por serlo, estaría abocado a ser real.
Por el contrario, al decir que lo racional es real, se puede pretender aludir a dos significados diferentes: por un lado, un significado parecido al anterior: lo racional es real en cuanto que todo lo racional, por serlo, ya es real, es decir, tiene una realidad, aunque sea pensamiento. Este “aunque sea” refiere a que el pensar es ya realidad, de hecho realidad más real que lo real mismo entendido como lo sensible al modo platónico.
Por otro lado, está la interpretación conservadora: todo lo que existe es racional. Por tanto, todo está justificado de una forma racional. Con esto quedaría clara la consecuencia: hasta el mayor sacrificio estaría justificado sólo por existir. Pero incluso esta forma de interpretar esta frase puede tener otra lectura: todo lo que ha llegado a ser, todo lo que es ahora de forma empírica, ha llegado a ser porque ha sido, previamente, racional. Aunque sigue participando de la lectura conservadora, lo hace de un modo diferente: todo lo que existe, existe por una buena razón, de echo por la mejor razón que un hecho tiene para existir: que es racional. Esto sería un modo diferente de expresar el lema leibniziano del mejor de los mundos posibles, entendiendo ahora que el mejor de los mundos posibles se identifique con lo racional. Aparte de esto, cabría otra cosa que decir: aunque todo lo racional fuera real en este sentido, cabría preguntarse: todo lo real es racional. Pero, ¿todo lo real es la realización completa de lo racional? Si concebimos lo real en cuanto proceso, entonces todo lo real no es más que el proceso en el que lo racional, entendido de un modo completo, se va realizando procesualmente. Desde este punto de vista, lo real siempre será racional incompleto, es decir, sería racional, en cuanto que todo lo que existe sería racional, pero no sería la realización de todo lo racional, de lo racional absoluto, de tal forma que pudiéramos suponer que lo real es ya la realización completa de lo racional y, por tanto, el cese de ese proceso de realización de lo racional.